SER BUENA PERSONA


Hay personas a quienes les preocupa la aparición de las arrugas,
hay quienes les preocupa la aparición de las canas,
hay quienes les preocupa hacerse mayores, cumplir años, envejecer.
Hay quienes se preocupan de ir adecuadamente vestidos,
perfumados, maquillados e incluso peinados.

Por suerte, también hay quienes les preocupa ser buena persona,

¿Cuánto rato le dedicamos a ser buena persona?
¿Por qué nos preocupa tan poquito lo que no se ve?

Además, tarde o temprano lo que más nos preocupa llegará,
pues mejor preocuparse por algo que queramos que llegue...


Gran corazón, grandes cosas


Las personas de pequeño corazón,


no asumen riesgos que puedan ponerles en algún tipo de peligro,

por muy loable, noble o altruísta que pueda ser el motivo de fondo.

Tienen miedo, porque les falta el amor,

y el amor es muy necesario para poder hacer grandes cosas.
 

Formentera












Las palabras se quedan cortas al intentar describir tanta belleza.
¡Mi amor, muchas gracias por hacerlo posible!

EL GENIO Y LA LAMPARA


El genio liberado de su lámpara le pregunta al pescador:
-Pide tres deseos y yo te los daré. ¿Cuál es tu primer deseo?
Tras meditarlo un rato, dice el pescador:
- Me gustaría que me hicieses lo bastante inteligente como para hacer
una elección perfecta de los otros dos deseos.
-Hecho- dijo el genio-. Y ahora ¿cuáles son tus otros dos deseos?
 El pescador meditó de nuevo durante un momento, y contestó:
-Gracias. No tengo más deseos.

CUENTO SUFÍ

A salvo



No hay sensación más dulce que la de sentirse a salvo.
A consecuencia del cansancio anímico y físico,
del ritmo acelerado de la vida,
todos necesitamos que alguna vez,
alguien cuide de nosotros,
aunque sea por un momento,
para recobrar el aliento,
para recobrar la esperanza y la fuerza...


Desesperanza.


Por muy buenas que sean tus intenciones,
siempre podrán ser malinterpretadas.
Es como intentar acariciar y ser acusado de golpear.
Ya lo dice el refrán:
"No hay peor ciego, que quien no quiere ver".