Nos protegemos del exterior,
porque pueden dañarnos,
no sólo las personas extrañas,
incluso pueden herirnos las personas que amamos,
con sus palabras, con sus hechos,
con lo que callan y presuponemos nosotros,
rellenando ese silencio...
¡cuánto daño hacen los malentendidos...!
Pero caemos una y otra vez,
y nos seguimos protegiendo del exterior...
¿...Y quién nos protege de nosotros mismos?
Viviendo día tras día en esa cárcel de cristal,
en un escaparate de la vida,
viendo todo, viviendo apenas nada...
Todos hemos tenido mucho miedo a sufrir,
a que nos hagan daño,
hay que empezar por uno mismo,
hay que decirse:
-Gracias por preocuparte por mi,
pero sólo se acierta intentándolo,
quiero correr el riesgo,
sólo espero que si sale mal,
no me martirices con "te lo dije",
sé que no me ayudará nada...
Recuerdo la frase mágica de una gran amiga,
cuando en un momento de mi vida me encontré con dos caminos,
el de seguir adelante,
o dar media vuelta,por miedo a que saliera mal...
Ella me dijo:
-¿Te lo vas a perder?
No es fácil vencer al miedo,
reside en la mente y siempre encontrará un modo de frenarte,
de atar tus alas, de avergonzarte de tus sueños,
de hacerte sentir estúpido ante su gran sabiduría,
sabiduría que no puede demostrar,
pregúntale a tu mente cómo sabe lo que sabe...
...sus respuestas estarán manchadas de miedo...