El boomerang de la incomodidad


Cuando se habla, desnudando el corazón,

hay quién se ruboriza.

Cuando el rubor del oyente es apreciado,

el corazón desnudo se intimida.

Y cuando el aire se llena de timidez...

el silencio lo culmina.
El corazón desnudo no pretende estar a la par,
no intenta condicionar,

simplemente es impulsado por la inocencia,
que fue exiliada del qué dirán.

3 comentarios:

beker dijo...

Los sentimientos deberían estar por encima del que dirán, a fin de cuentas el que siente es uno, un abrazo

Verónica Rodríguez Orellana dijo...

Precioso poema , un besote

maria magdalena dijo...

NO es facil desnudar el corazón pero que bien que hace, Es muy bello lo que escribes, fue un placer pasar por aqui, permiteme seguirte. UN beso